domingo, 17 de enero de 2010

Eternamente Bogart

Estudiante de medicina, marino en la primera guerra mundial, productor de teatro… Humphrey Bogart fue muchas cosas antes de una estrella de cine. Con una actitud y una manera de hablar opuestas a la luminosidad de los galanes de la época, le costó ganarse un lugar en Hollywood. Pero cuando lo hizo fue imparable. Ya fuese como detective privado que seducía mujeres a la vez que investigaba un caso o como el intratable dueño de un bar en Casablanca, Bogey estableció un prototipo de hombre cuya vigencia sigue hasta hoy: Enigmático, irónico, de modales rudos pero dueño de una honestidad infranqueable. Atributos que lució en 79 películas –tres nominaciones y un Oscar que le arrebató al mismísimo Marlon Brando incluidas- y también en la vida real. Basta recordar su protesta ante la caza de brujas del senador McCarthy en los cincuenta aún cuando muchos colegas engrosaban sus cuentas delatando supuestos comunistas. Con la misma actitud se despidió un 14 de enero hace ya cincuenta y tres años. Imposible olvidarlo desde entonces, encendiendo un cigarrillo antes de pronunciar una frase del tipo “Siempre nos quedará París.”


1 comentario:

Azucena dijo...

Como he tomado los domingos para poder leer mis blogs preferidos, yo también amé esa frase:“Siempre nos quedará París.”